Las voces que se reúnen en el dossier de vín­culos es desigual [1]. Casi todos los nombres son muy cono­cidos. En la mayor parte de los casos las per­sonas que lean este archivo de cosas en que pensar pen­sarán como les venga en gana: a favor, en contra, indifer­encia, hastío, alegría, pavor. Cada cual que se adueñe de sus propios pen­samientos, y si tiene algo que decir, aquí encon­trará donde hacerlo: envíe usted, sí, usted, un texto por email a su seguro servidor y su seguro servidor prob­a­ble­mente pub­licará su texto, siempre que forme parte de una dis­cusión civil y razonable –se puede ser radical, sin embargo, dentro de los parámetros éticos y políticos men­cionados [2].

Indice (ten­tativo)

El artículo de Lor­raine Daston parece un buen punto de partida para este índice: a todos los efectos, nos encon­tramos con un momento fun­da­cional para la obser­vación; casi todo lo que está suce­diendo en relación con COVID-19 nos resulta descon­cer­tante, y todos los ensayos, pro­ducidos en el interior del propio problema que queremos analizar, son jus­ta­mente ensayos. Son intentos por com­prender la situación en muchos órdenes del estudio.

La uni­ver­sidad de Yale ha prop­uesto en un doc­u­mento reciente estrategias para abrirse paso entre la maraña de datos, a veces con­tra­dic­torios, ante los que nos vemos expuestos. Vivimos, en efecto, una infodemia, según la noción pre­sentada por la Orga­ni­zación Mundial de la Salud en sus sit­u­ation reports. En oca­siones, tenemos difi­cul­tades especí­ficas para leer las proyec­ciones acerca de la evolución de la enfer­medad, como demuestran Chikina & Pegden: en su artículo nos muestran las com­pli­ca­ciones de inter­pretación de los datos en el eje tem­poral, y nos hacen replantearnos nuestras respon­s­abil­i­dades como miembros de esta sociedad glob­al­izada.

Es mera­mente indicativo (de ahí la insis­tencia en que esto es un simple índice, y ten­tativo) señalar algunos temas en torno a los que giran los artículos e inter­ven­ciones al margen son los sigu­ientes:

  1. Análisis históricos
  2. El futuro de nuestras políticas
  3. El futuro de nue­stros sis­temas y hábitos educa­tivos
  4. El futuro de nuestras políticas económicas
  5. Formas en que el COVID-19 revela desigual­dades sociales y políticas

Lógi­ca­mente, estos tres temas están fuerte­mente entre­lazados, así que la orde­nación que pro­pongo puede ser fácil­mente trans­formada por otra u otras [3]

Los análisis históricos suelen tener como punto de ref­er­encia grandes pan­demias como la peste (sobre todo en la Edad Media). Lor­raine Daston indica pre­cisa­mente la escasa relación epi­demi­ológica entre la peste y COVID-19, pero a Spencer Straub le sirve para llamar la atención no sola­mente sobre los efectos de la pan­demia, sino también sobre las respon­s­abil­i­dades públicas y pri­vadas que han de surgir en el momento de crisis des­en­ca­denado por la pan­demia.

Algunos artículos que no están citados aquí se refieren también a la peste. Se nos recuerda por ejemplo que durante la peste de 1665–1666, la uni­ver­sidad de Cam­bridge cerró sus puertas, y que Isaac Newton, usando sabi­a­mente su tiempo, des­cubrió un montón de cosas. En la ide­ología del neolib­er­alismo que ha puesto de relieve Barbara Stiegler, esto es una de las marcas de la necesidad de adaptación pred­icada por una rama específica del neolib­er­alismo tal y como lo entiende Walter Lippman en su debate con John Dewey–así lo estudia en su libro reciente Il faut s’adapter. Sur un nouvel impératif poli­tique, y lo ha explicado en sendas entre­vistas para Sud-OuestLe Monde. Uno de los men­sajes de esta forma de análisis es la cuestión de la pro­duc­tividad, que analiza, para el mundo uni­ver­si­tario, Aisha Ahmad.

La cuestión de la crisis del cap­i­talismo, la sociedad neoliberal, el virus y las revueltas pop­u­lares de las primeras décadas del siglo XXI, ha sido abordada por Joseba Gabilondo. Es, de hecho, un tema central de los análisis rel­a­tivos a la economía política con­tem­poránea, como se muestra también en el análisis de Judith Butler, e incluso en el que posi­ble­mente es el primer ¿libro? sobre COVID-19, pub­licado recien­te­mente por Slavoj Žižek.

En esta con­stelación de artículos, incluyendo los escritos por Giorgio Agamben, Byun-Chul Han y otros, se percibe una gran ansiedad profética: ¿qué es lo que va a pasar ahora? ¿Qué es lo que sucederá con nuestra sociedad y nuestras políticas, con las democ­racias y sus man­i­festa­ciones bien dis­tintas a lo largo y ancho del globo? Silvio Waisbord hace un análisis de estas falsas pro­fecías. Christina Soto van der Plas, en un bril­lante artículo, somete a del­icada crítica el canon filosófico, y la propia actividad filosófica de algunos de estos nombres recien­te­mente com­pi­lados en un libro elec­trónico pro­fun­da­mente racista que no merece la pena men­cionar aquí.

Puesto que una de las claves cen­trales es el con­cepto mismo de biopolítica, creado por Michel Fou­cault en su curso al respecto (Nais­sance la biopoli­tique) del curso académico del Collège de France, 1978–1979, los artículos e inter­ven­ciones se ocupan de poner en claro no sólo la genealogía de este con­cepto, sino también los usos que se le han dado, así como la necesidad o la opor­tu­nidad de volver a centrar la dis­cusión en torno a esta cuestión. El más intere­sante de ellos es sin duda el de Daniele Lorenzini, en el que pone de relieve algunos de los prob­lemas que Fou­cault pudo examinar a través del con­cepto de biopolítica, y en par­ticular el del racismo y la desigualdad, que también Judith Butler, en su artículo, hace ver con claridad. El bril­lante artículo de Achille Mbembe sobre el derecho uni­versal a la res­piración pone en con­tacto el con­cepto de biopolítica con las necrop­olíticas, que viene tratando desde hace unos años. El tema del modo en que COVID-19 pone de relieve las desigual­dades y los priv­i­legios –contra la idea de que se trata de una enfer­medad que afecta a toda la población por igual sin hacer acepción de clases sociales o condi­ciones económicas, etc.– ha sido también tratado por la prensa. Blow, Pilk­ington & Rao, y Tazzioli son algunos de estos ejemplos. Sin duda, este es uno de los temas más impor­tantes que puedan con­sid­erarse, porque con pos­te­ri­oridad a la pan­demia y sus posibles recur­rencias, la situación económica y social de un cre­ciente número de per­sonas se verá afectada de una manera irreparable, y las estruc­turas cap­i­tal­istas y gen­tri­fi­cadoras con­sti­tuyen formas de poder con­struidas sobre el racismo sistémico, sobre el sexismo sistémico, y sobre la vio­lencia sistémica. ¿Qué es lo que tenemos que aprender al respecto? Todos estos artículos, así como algunas de sus ref­er­encias y dis­cu­siones con otros artículos, pro­ponen respon­s­abil­i­dades especí­ficas que nos cor­re­sponden indi­vidual y colec­ti­va­mente.

¿Cómo hablamos de la pan­demia? ¿Cuáles son las metá­foras que se ponen en fun­cionamiento, como arte­facto epis­te­mológico para la com­prensión y posible control sobre el uni­verso de trans­for­ma­ciones que causa la pan­demia? Alba y Guerrero tratan este asunto pre­gun­tándose si esto es una guerra. Los seg­mentos com­pi­lados por WNYC abordan dis­tintas maneras de pensar en el virus. En gran medida, el artículo de Cadahia & Cano sobre el blackout de la crítica, aunque propone una inter­pretación sobre la crítica fou­caultiana del pre­sente, también subraya las maneras de hablar de la pan­demia que se están artic­u­lando en el ámbito filosófico y teórico.

Más allá de toda otra cuestión, clama por ser escuchada la voz de todas aquellas per­sonas que son espe­cial­istas en la materia (por ejemplo, quienes tiene una espe­cialidad en epi­demi­ología) y que además pueden expresar con claridad los prob­lemas de esta pan­demia, para colo­carlos dentro de un dis­curso a la vez médico y socio-político. El artículo de Philippe San­sonetti, micro­biólogo, pro­fesor en el Collège de France y en el Institut Pasteur, resulta espe­cial­mente intere­sante a este respecto.

Notes

  1. Los artículos cuyos vín­culos figuran en esta entrada son recientes. Es posible que a lo largo de los días, las semanas, los meses, los vín­culos mueran, se pre­cipiten en el vacío sus URL’s, y se con­viertan en abismos de lo que fueron una vez. Es el destino de muchas URL’s que en el mundo han sido.[]
  2. Por lo que a mí toca, soy también dueño de mis reac­ciones y pen­samientos. Compilo aquí artículos que de una manera u otra han con­movido mi pen­samiento, pero en ningún caso sig­nifica que esté de acuerdo (o todo lo con­trario) con ellos.[]
  3. Borges, por ejemplo, habría prop­uesto la sigu­iente cat­a­lo­gación de los artículos: (a) pertenecientes al Emperador,(b) embal­samados,© amaestrados,(d) lechones,(e) sirenas,(f) fabulosos,(g) perros sueltos,(h) incluidos en esta clasificación,(i) que se agitan como locos,(j) innumerables,(k) dibu­jados con un pincel finísimo de pelo de camello,(l) etcétera,(m) que acaban de romper el jarrón,(n) que de lejos parecen moscas.[]